Jesús se dirigía a Dios como una criatura a
si padre,
Con la misma sencillez íntima, con el mismo abandono confiado.
( J
Jeremías) ( 1 día )
Desde
esta sencilla honda verdad que nos lleva a
sentirnos hijos/as y a reconocer a Dios como Padre iniciamos este
proceso de Ejercicios dejándonos llevar por la oración que Jesús nos enseñó y
por la experiencia de Ignacio de Loyola.
Orar
es poner en ejercicio nuestra fe, es entrar en relación con un Tú que me
desvela mi identidad. Orar me va capacitando para ser una persona atenta,
contemplativa, receptiva, que acaricia, que toca suavemente, que admira y
adora. Se trata de entrar en otro rimo
de tiempo, de dar un nuevo si a Dios en nuestra vida.
La
propuesta para este primer día es orar el encuentro con Jesús con un personaje
del Nuevo testamento, y de la mano de este encuentro ir siendo conscientes de
cómo estoy hoy en mi relación con Dios.
Preparación : Me dispongo y dedico unos minutos a relajarme y tomar
conciencia de la presencia del Señor en este tiempo de oración que ahora
inicio.
Petición : “Señor
pon en mi deseos de ti, para que deseándote, pueda mejor buscarte y
encontrarme contigo.”
Encuentro con Zaqueo ( Hoy quiero hospedarme en tu casa ) Luc. 19.1-10
Trataba de ver quien era Jesús pero no
podía a causa de la gente (V.3)
·
En estos momentos de mi vida cuando me acerco
para ver a
Jesús, cuando El pasa por mi vida: ¿ Qué escucho?.... ¿ Qué veo? ¿ Cual es mi actitud?
Jesús, cuando El pasa por mi vida: ¿ Qué escucho?.... ¿ Qué veo? ¿ Cual es mi actitud?
·
Que impedimentos Exteriores hay en mi que
dificultan este encuentro?
Situaciones…
Preocupaciones…personas
¿Qué me
impide hacer silencio?
¿Que ocupa y preocupa a mi corazón y mi mente en este
momento…?
·
¿Que impedimentos Interiores hay en mi?... temores,
dudas, resistencias.
Era bajo de estatura ( v.3)
·
Sentir y conocer nuestra pobreza, es conocer
nuestra capacidad de recibir, reconocer que somos bajos de estatura, pequeños,
pobres.
Frente a nuestra pobreza la iniciativa siempre es de Jesús,
abrirme interiormente y dejarme encontrar.
¿Quieres ponerte sano? Jn.5.1-9
Petición : Pon en mi deseos de Ti, para
que deseándote, pueda mejor buscarte y
encontrarme contigo.
Leo
atentamente Juan 5,1-9, tratando de imaginar la escena, las personas que toman
parte en ella, lo que dicen y como se encuentran.
“Había muchos enfermos, ciegos, cojos y
paralíticos “ ( v 3 )
Era
fiesta en Jerusalén y había celebración, vida , alegría por las calles. Jesús
va a la piscina llena de enfermos. Chocante una vez mas la actitud de Jesús,
como quiere de veras y se preocupa en medio de esta realidad de los más
enfermos.
Miro
mi interior y también corporalmente
·
¿me siento enfermo/a ante ese Jesús que está
cerca?
·
¿Enferma/o de qué? ¿ Qué necesito en mi vida?
·
¿Qué me falta para ser feliz? ¿De qué careces
que no puedes dar?
Jesús le vio y le dijo “ ¿Quieres sanarte?”
( v.6)
También
El se acerca hoy a ti y te pregunta ¿Quieres sanarte? ¿ Qué respondes a esto?
Jesús le dijo “ Toma tu camilla y anda “ (
v 8 )
Jesús
sanó a aquel hombre que llevaba 38 años esperando. Algo vio en él que otros no
habían visto, pues nadie le había ayudado a tirarse al gua.
¿ Que crees que ve Jesús en ti? ¿ Que ves
tú en tu interior?
Dame de
beber ( Jn 4.1-12 )
Preparación : leo
en el Evangelio este relato del encuentro de deseos, el de la mujer que busca
un agua que sacie y el de Jesús que quiere encontrarse con ella.
Petición : “ Pon en mí deseos de Ti para que deseándote
pueda mejor buscarte y
encontrarme contigo “.
“Dame de beber “ (v
7)
El toma la iniciativa, sin mediar otras palabras. Va
directo, saltándose convencionalismos sociales y la distancia cultural entre
los samaritanos y los judíos, que por desprecio no trataban con ellos.
Así sucede en nuestra vida, Dios toma la iniciativa. Nos
acompaña desde siempre, nos creó y nos acompaña en nuestro crecimiento para
invitarnos a entrar en su vida.
·
Repaso los momentos en los que Jesús ha ido
saliendo al paso de mi historia.
·
Momentos en los que he sido invitado/a momentos
de presencias y encuentros.
·
Me detengo en los que me parecen más
importantes.
“SI conocieras quien te habla… tú le habrías
pedido de beber “ ( v 10).
Nuestra vida tiene de este diálogo cruzado entre dos aguas
que tardan en mezclarse, diálogo de sed y deseos entre lo divino y lo humano.
Nuestra vida es lucha interior, colisión entre lo humano que
se resiste y lo divino que nos gana.
Dios es tenaz y nos busca para llevarnos al desierto y
hablarnos al corazón (Os. 2.16)
¿Pido también yo lo
que Dios me ofrece?
¿ Se lo que El me está
ofreciendo?
¿ Qué necesidades sin
cubrir o vacíos internos – límites, fracasos, miedos, soledades, siento me
hacen sufrir o me paralizan a cada paso?
Examen de mi oración
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