viernes, 9 de enero de 2015

primer momento

           Jesús se dirigía a Dios como una criatura a si padre,
Con la misma sencillez íntima, con el mismo abandono confiado.
                             ( J Jeremías) ( 1 día )


Desde esta sencilla honda verdad que nos lleva a  sentirnos hijos/as y a reconocer a Dios como Padre iniciamos este proceso de Ejercicios dejándonos llevar por la oración que Jesús nos enseñó y por la experiencia de Ignacio de Loyola.

Orar es poner en ejercicio nuestra fe, es entrar en relación con un Tú que me desvela mi identidad. Orar me va capacitando para ser una persona atenta, contemplativa, receptiva, que acaricia, que toca suavemente, que admira y adora. Se trata de entrar  en otro rimo de tiempo, de dar un nuevo si a Dios en nuestra vida.

La propuesta para este primer día es orar el encuentro con Jesús con un personaje del Nuevo testamento, y de la mano de este encuentro ir siendo conscientes de cómo estoy hoy en mi relación con Dios.

Preparación : Me dispongo  y dedico unos minutos a relajarme y tomar conciencia de la presencia del Señor en este tiempo de oración que ahora inicio.

Petición :   “Señor pon en mi deseos de ti, para que deseándote, pueda mejor buscarte y
                       encontrarme contigo.”


Encuentro con Zaqueo ( Hoy quiero hospedarme en tu casa ) Luc. 19.1-10

Trataba de ver quien era Jesús pero no podía a causa de la gente (V.3)

·      En estos momentos de mi vida cuando me acerco para ver a
Jesús, cuando El pasa por mi vida:  ¿ Qué escucho?.... ¿ Qué veo? ¿ Cual es mi actitud?
·      Que impedimentos  Exteriores hay en mi que dificultan este encuentro?
           Situaciones… Preocupaciones…personas
           ¿Qué me impide hacer silencio?
¿Que ocupa y preocupa a mi corazón y mi mente en este momento…?

·      ¿Que impedimentos Interiores hay en mi?...  temores, dudas, resistencias.

Era bajo de estatura ( v.3)

·      Sentir y conocer nuestra pobreza, es conocer nuestra capacidad de recibir, reconocer que somos bajos de estatura, pequeños, pobres.

Frente a nuestra pobreza la iniciativa siempre es de Jesús, abrirme interiormente y dejarme encontrar.

               ¿Quieres ponerte sano?  Jn.5.1-9


Petición : Pon en mi deseos de Ti, para que deseándote, pueda mejor buscarte y
                    encontrarme contigo.

Leo atentamente Juan 5,1-9, tratando de imaginar la escena, las personas que toman parte en ella, lo que dicen y como se encuentran.


 “Había muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos  “ ( v 3 )

Era fiesta en Jerusalén y había celebración, vida , alegría por las calles. Jesús va a la piscina llena de enfermos. Chocante una vez mas la actitud de Jesús, como quiere de veras y se preocupa en medio de esta realidad de los más enfermos.

Miro mi interior y también corporalmente
·      ¿me siento enfermo/a ante ese Jesús que está cerca?
·      ¿Enferma/o de qué? ¿ Qué necesito en mi vida?
·      ¿Qué me falta para ser feliz? ¿De qué careces que no puedes dar?

Jesús le vio y le dijo “ ¿Quieres sanarte?” ( v.6)

 También El se acerca hoy a ti y te pregunta ¿Quieres sanarte? ¿ Qué respondes a esto?

Jesús le dijo “ Toma tu camilla y anda “ ( v 8 )

Jesús sanó a aquel hombre que llevaba 38 años esperando. Algo vio en él que otros no habían visto, pues nadie le había ayudado a tirarse al gua.

    ¿ Que crees que ve Jesús en ti? ¿ Que ves tú en tu interior?
             














                        Dame de beber ( Jn 4.1-12 )


Preparación : leo en el Evangelio este relato del encuentro de deseos, el de la mujer que busca un agua que sacie y el de Jesús que quiere encontrarse con ella.

Petición :  “ Pon en mí deseos de Ti para que deseándote pueda mejor buscarte y
                        encontrarme contigo “.

“Dame de beber “ (v 7)

El toma la iniciativa, sin mediar otras palabras. Va directo, saltándose convencionalismos sociales y la distancia cultural entre los samaritanos y los judíos, que por desprecio no trataban con ellos.

Así sucede en nuestra vida, Dios toma la iniciativa. Nos acompaña desde siempre, nos creó y nos acompaña en nuestro crecimiento para invitarnos a entrar en su vida.

·      Repaso los momentos en los que Jesús ha ido saliendo al paso de mi historia.
·      Momentos en los que he sido invitado/a momentos de presencias y encuentros.
·      Me detengo en los que me parecen más importantes.


 “SI conocieras quien te habla… tú le habrías pedido de beber “ ( v 10).

Nuestra vida tiene de este diálogo cruzado entre dos aguas que tardan en mezclarse, diálogo de sed y deseos entre lo divino y lo humano.
Nuestra vida es lucha interior, colisión entre lo humano que se resiste y lo divino que nos gana.
Dios es tenaz y nos busca para llevarnos al desierto y hablarnos al corazón (Os. 2.16)

¿Pido también yo lo que Dios me ofrece?
¿ Se lo que El me está ofreciendo?
¿ Qué necesidades sin cubrir o vacíos internos – límites, fracasos, miedos, soledades, siento me hacen sufrir o me paralizan a cada paso?

                      Examen de mi oración


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